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Un pasapáginas por soplidos para libros PDF Imprimir E-mail

 

  Pretende ayudar a quienes presentan un alto de nivel de discapacidad a continuar disfrutando de la lectura de manera autónoma. El pasapáginas ideado por los inventores de Iriscom, el sistema que interpreta el movimiento de los ojos para traducirlo en palabras, se presenta como un instrumento útil capaz de utilizarse mediante simples soplidos, con un comando acústico, un pulsador o por infrarrojos.

  Pedro Palomo, un ingeniero madrileño afincado desde hace algunos años en Pasai Antxo, y José Mari Arrazola, también pasaitarra, aunque de San Pedro, son sus creadores. Ambos lo definen como un aparato que está basado en el principio de la lectura por transparencia que sirve lo mismo para revistas que para libros. Maneja hasta libros de arte, puntualizan. En cuanto a su modo de empleo, Palomo y Arrazola aseguran que funciona hacia adelante y hacia atrás, pero siempre recurriendo a un comando acústico, un pulsador o por infrarrojos.

  También funciona por soplidos, añaden. Esta nueva herramienta, cuyo peso es de 5 kilos, puede colocarse sobre una mesa o sobre un brazo articulado. A la hora de ponerlo en marcha, requiere de corriente alterna o corriente continua.

  Sus dimensiones son 44 centímetros de alto por 38 centímetros de largo y 24 centímetros de ancho, mientras que su precio asciende a 3.300 euros. El pasapáginas sigue la estela del anterior producto sacado al mercado por este tándem de inventores.

  Se trata de Iriscom, un sistema que permite a quienes sufren un alto nivel de discapacidad comunicarse a través del movimiento del ojo. Sus principales destinatarios son aquellas personas que, a consecuencia de una grave enfermedad o de un accidente, han perdido la movilidad de todo su cuerpo y con ella, también la capacidad de comunicarse. Añadiendo una cámara, dos fuentes de luz infrarroja de escasa potencia y el software correspondiente a cualquier ordenador personal, cualquier discapacitado puede transmitir el mensaje que desee a sus familiares y cuidadores.

  Mejora su calidad de vida La historia de Iriscom se remonta varios años atrás, cuando José Mari Arrazola, presidente desde hace doce años de la Asociación de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) del País Vasco, se propuso buscar una solución al problema que padecen muchos de estos enfermos, que llegan incluso a perder la voz. Ese era el caso de su mujer, ya fallecida. Desde la asociación que preside, pretendía hacer algo para mejorar su calidad de vida.

  Pensamos que el mejor campo en el que podíamos hacerlo era en el de la comunicación, señala Arrazola. Se lo propuse a Pedro. Somos amigos desde hace casi treinta años y, como está muy volcado en el mundo de la informática, le pedí que intentara desarrollar algún proyecto, recuerda.

  Pedro Palomo aceptó el reto y comenzó a investigar. Según explica, los enfermos de ELA pierden el control sobre todos sus músculos. La única posibilidad que nos quedaba era el movimiento del ojo, así que empecé a mirar que sistemas existían en el mundo que nos pudieran ayudar.

  Su búsqueda le llevó hasta Arizona, donde una pequeña empresa había desarrollado un método de control por la vista utilizado en los aviones de caza. Juntos empezaron a trabajar en el desarrollo de un nuevo sistema conjunto hasta que en octubre de 2003 su sueño se vio cumplido. Tenían en su haber una técnica que ofrecía la posibilidad a los enfermos de manejar un ordenar con su pupila, la misma que dos haces de luz infrarroja se encargan de iluminar para que una cámara la siguiera y dedujera a qué lugar o a qué icono de la pantalla miraba.

  El ordenador detecta adónde mira el usuario y envía allí el puntero. Un parpadeo más lento de lo habitual se traduce en el clic del ratón, sirviendo para pinchar. Con ese abrir y cerrar de ojos sobre la imagen de un enorme tablero reflejada en la pantalla del ordenador, es posible escribir frases que un sintetizador de voz, posteriormente, reproduce dando lugar a mensajes como me duele la cabeza, apaga la televisión, gracias o ¿cómo te encuentras?.

  El proyecto ya materializado llevó a José Mari Arrazola y Pedro Palomo a fundar una empresa -Iriscom, S.L.- para su venta y distribución.

  La entidad fue distinguida con el primer premio Nueva Empresa Vasca, concedido por Garapen. Desde entonces, su número de clientes ha ido creciendo, tanto dentro como fuera de España. Y es que su trabajo ya se ha hecho popular en Portugal, Francia y Reino Unido.

Diario Vasco